domingo, 2 de junio de 2013

Superalo


Corría el año de 1999. Me en contraba cursando el segundo año de primaria. Con la profesora María Eugenia. Durante este año se nos había comentado que había un concurso de escoltas entre las escuelas cercanas a la mía.

 En la clase de educación física se nos seleccionaba para ver quién podía o no formar parte de la escolta.  La cual se conformaba de 7 niñas o niños de todos los salones;  en esta ocasión le tocaba a los segundos años representar a la escuela.

El profesor de educación física formaba diferentes escoltas de un solo grupo  y nos enseñaba a dar órdenes,  a hacer abanderadas, entregar la bandera  entre otras cosas. De ahí seleccionaba a 2 escoltas por grupo y después o las fusionaba o las dejaba como ya estaban formadas. Una vez elegida la escolta se dedicaba de lleno al entrenamiento.

Las integrantes de la escolta durante las clases de educación física ensayaban todo lo que tenían que hacer: el recorrido, columnas por uno, columnas por dos, pasó redoblado, aprenderse los flancos etc.  Y cuando se encontraba próximo el concurso se debían  poner  de acuerdo en cuanto uniforme, zapatos que debían utilizar, el color de las calcetas, peinado y el moño para ese día.

Después de que me entere  lo que era el concurso de escoltas no quise participar porque me daba pena. Sin embargo y para mi mala suerte la escolta en donde me encontraba fue una de las elegidas para representar a la escuela. A la siguiente clase que tuvimos de educación física nos planteo el recorrido a las 2 escoltas que quedábamos para que por fin pudiese quedarse con una  y poder iniciar el entrenamiento.

Como resultado mi escolta fue la que mejor realizo el recorrido  que nos puso el profesor hace que ese año me tocaría estar entre las participantes y no entre las espectadores.

Las semanas fueron pasando, y los entrenamientos eran muy difíciles además de que cada una de las integrante debía pasar por el puesto de comandante; que es la persona que da las órdenes  y yo era malísima sin embargo me convertí en la suplente de comandante.  Después elegimos nuestro uniforme pero nuestras respectivas mamas ya habían elegido por el uniforme escolar haci que fue el que utilizamos.

Llegado el día del concurso todas nos encontrábamos muy nerviosas pero logramos hacer las cosas muy bien ya que ganamos el primer lugar.

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