domingo, 30 de junio de 2013

El milagro


Comenzaba el 2013, estaba lista para presentar el examen de admisión a la Universidad  Autónoma Metropolitana, durante tres meses, había estudiado las diferentes materias que vendrían en el examen; español, matemáticas, razonamiento verbal, razonamiento matemático e historia que era una de las cuales más se me dificultaba y había tenido un porcentaje  menor en los exámenes anteriores. Aunque había estudiado lo necesario aun me sentía incapaz de presentarlo.

El día llegó, me presentaría puntual a mi examen, el tiempo corría y yo me sentía muy tranquila,pues había tenido una mañana muy divertida debido a que una amiga de mi trabajo haría el examen junto conmigo. Acabé el examen y como me sabía muy bien el procedimiento,  le entregue mi hoja de respuestas y mi cuadernillo al aplicador. Salí del salón ha esperar a mi amiga en la zona asignada para los padres, mientras terminaba su examen.

Cuando el día de los resultado llegó me llene de alegría, pues resultaría seleccionada para ingresa a la Universidad Autónoma  Metropolitana en la carrera de Economía. Después de 3 años lograría lo que muchos e incluso yo pensaba inalcanzable, sin embargo mi alegría se vería opacada por que mi amiga no resultaría seleccionada igual que yo y tendría que darle la mala noticia.

Llegado el día de inscripciones me encontraba muy feliz, no era la primera vez que estaría en la Universidad Autónoma Metropolitana pero si seria ala primera vez que lo haría como estudiante. Me encontraba muy emocionada pensaba que después de tanto esperar por fin se cumplía mi mayor deseo, el ser universitaria.

Ese día por primera vez tuve en mis manos lo que representaba para mí  un significado de nostalgia y de satisfacción, el tener mi credencial de la Universidad. Siempre me ha gustado mucho la escuela y el haber interrumpido mis estudios por más de un año provocaba un sentimiento de insatisfacción y de incompetencia.

Al saberme alumna de la UAM el orgullo retorno y pude volver a asentir la gran satisfacción e ilusión que me causaba mi primer día de clases. He conocido amigos con los que me he llevado muy bien y la verdad es que a pesar de que me encantaba la escuela, lo que más extrañaba era tener compañeros de clase.

domingo, 23 de junio de 2013

Persiguiendo la meta


Durante mi estancia en la preparatoria 2006-2009. Aprendí lo que era desvelarse y lo que era el Turismo pues esa era mi carrera. Ya me encontraba en mi último año, tercer semestre y a semanas de presentar exámenes finales me preguntaba que seguiría después.

Al llegar lo que los alumnos llamamos la semana de Terror, pues se presentaban varios exámenes en un solo día o en una sola semana. Sin embargo sabia que aunque me preparara muy bien y estudiara mucho en el momento de presentarlos siempre olvidaba todo lo que ya sabía. Afortunadamente siempre aprobé todos y cada uno de mis exámenes. En último semestre en la escuela te piden que realices tu servicio social el cual se hace en 3 meses y comprende de 480 horas. Yo me encontraba haciéndolo  en Secretaría de Turismo y fue ahí donde por primera vez revise y consulte lo que era un concurso de ingreso a la universidad. Como primera opción elegí al Instituto Politécnico Nacional  pues en la escuela y tenían la carrera que yo ya había cursado en la preparatoria Turismo. Pero por una razón u otra no me inscribí en el concurso y como solo quería aplica el examen en esa escuela ya no vi mas convocatorias y fue como pase un año sin hacer absolutamente nada después de salir de la preparatoria.

Al llegar el 2010 estaba lista para ya no dejar pasar la convocatoria. Llego el mes de Marzo y me inscribí en tiempo y forma para participar en el concurso de ingreso, me prepare para el examen lo presente y no me quedaría. Fue cuando tome la  decisión de empezar a trabajar y de prepararme mucho mejor para los exámenes.

Llegaría el 2011 y de nuevo presentaría el examen pero de nueva cuenta no me quedaría. Cada vez me motivaba menos y estaba a punto de rendirme pues los constantes rechazos en más de una ocasión me hicieron sentir muy mal.  Estaba decidida a irme a estudiar a una escuela de paga pero sabía que ni yo, ni a mis papas nos alcanzaba para pagarla.

Me platicaron de la Universidad Autónoma Metropolitana que realizaba sus concursos de ingreso dos veces por año y que tenía muy buen prestigió. Y en el 2012 presente dos exámenes uno para el Politécnico y otro para la UAM. Sin tener éxito en ninguno  pero eso nunca me desanimo.

domingo, 16 de junio de 2013

Lo que bien se elige, para siempre se queda


Concluía el tercer año de secundaria. Y ya iniciábamos con los primeros trámites para ingresar al concurso para ingresa a la preparatoria, eran algo tediosos y muy aburridos. En las últimas semanas del año nuestras asesoras nos brindaron información de todas las preparatorias y uno de nuestros profesores nos enseñaría a llenar los diferentes documentos puesto que no querían errores. Debido a que la regla primordial, era no tener errores pues no había repuesto de documentos.
Todos debíamos elegir una escuela, y según fuera el caso una carrera técnica profesional de las cuales teníamos 28 opciones para llenar en el documento dependiendo nuestras preferencias. Pero como pensar en solo dos  semanas ¿Qué carrera elegir?, era una pregunta que muchos nos hacíamos pues para ese momento más de uno no tenía ni la menor idea de que estudiar. Sin embargo en su mayoría erigirían escuelas de las que llaman hijas de algunas universidades tal era el caso de las ENEP que van con pase a la UNAM y los CECyT con pase al IPN.
Bueno, yo no sabía ni que estudiar ni tampoco que carrera elegir.  Lo que sabía era que no tenía el conocimiento necesario como para pasar un examen a la UNAM  y que tampoco alcanzaría el puntaje requerido para entrar a una CECyT.  La decisión fueron  tres CETIS e la carrera de Turismo, y las ENEP y los CECyT  los deje al último
Al llegar la fecha de llenado y de entrega de papeles; todos ya debíamos  haber elegido escuela y carrera. Al entregar los papeles para la inscripción te daban una guía según tus primeras opciones y después de toda la larga espera por fin te daban lo que era tu comprobante de inscripción donde se especificaba: lugar, hora, fecha, salón y asiento donde realizarías tu examen de admisión.
Al presentarme el día y hora señalados en mi comprobante no me sentía nada segura de lo que hacía y al presentar el examen sabía que no obtendría un puntaje alto. Cuando se presentaron los resultados en el enorme periódico supe que había quedado en un CETIS que sería mi tercera opción y que estaría muy lejos de casa pues se ubicaba en Desierto de los Leones en la Delegación Álvaro Obregón, en la carrera de Turismo.
Hací iniciaban dos grandes aventuras; una excursión hasta mi preparatoria y  la más desafiante aprender a viajar en metro.

lunes, 10 de junio de 2013

Al final


Transcurría el 2003. Comenzaba el sexto año de primaria con  el profesor Alejandro Salazar.  Y yo contaba las semanas que duraría el curso pues no podía imaginarme que ya me encontraba en la recta final para salir de la primaria y eso significaría elegir alguna secundaria para continuar con   mis estudios.

Las semanas, los meses y  los días pasaron muy rápido. Para los que cursábamos sexto grado los últimos días eran los más pesados pues eran los de mayor organización entre lo que se aria para la salida de sexto y todos los tramites que teníamos que hacer para salir.

En ese tiempo las mamás se encargaban de organizarlo todo para la salida: el salón, el color de los vestidos, la canción del vals y lo principal e que salo de fiestas  seria la fiesta después  del  desayuno. Mientras que los directivos de la escuela se preocupaban por  lo que  se realizaría para el desayuno que nos darían a nosotros y a unos profesores.

Me emocionaba la idea de continuar con mis estudios pero me entristecía que ya no vería a mis amigos. Pues la mayoría de mis compañeros elegirían la escuela secundaria que estaba a un lado de la primaria en donde íbamos.

El gran día cada se acerco cada vez mas. Pero m mamá me daría una mala noticia y esa era que yo no iría con vestido ni a la fiesta en el salón. Sabía que la mayoría de mis compañeras iría con sus vestidos y que bailarían el vals que habían preparado meses antes. Por decisión de las otras mamás las niñas que no compraran el vestido no deberían de participar en el vals.

De acuerdo a lo previsto llego el gran día y aunque todo pintaba de maravilla. llevaba mi uniforme de la escuela  y un peinado que me encanto . pues mi mamá le había dicho a una amiga que si me peinaba  ella generosamente acepto. Cuando pusieron el vals se corto a la mitad la canción y después el disco estaba rayado. Y yo pensé kamra gracias.

Al final nos pusieron la canción de las golondrinas, esa que te hace llorar cuando te estás despidiendo que   imaginas que no veras nunca.

Un compañero de nombre Ricky pidió que todos nos juntáramos para la foto de recuerdo. Todos le reclamamos por que no la había tomado antes pro el contesto que  esa era la mejor foto de grupo de todos los sextos. Al final de mi día llegue y dormí profundamente en mi cama.

domingo, 2 de junio de 2013

Superalo


Corría el año de 1999. Me en contraba cursando el segundo año de primaria. Con la profesora María Eugenia. Durante este año se nos había comentado que había un concurso de escoltas entre las escuelas cercanas a la mía.

 En la clase de educación física se nos seleccionaba para ver quién podía o no formar parte de la escolta.  La cual se conformaba de 7 niñas o niños de todos los salones;  en esta ocasión le tocaba a los segundos años representar a la escuela.

El profesor de educación física formaba diferentes escoltas de un solo grupo  y nos enseñaba a dar órdenes,  a hacer abanderadas, entregar la bandera  entre otras cosas. De ahí seleccionaba a 2 escoltas por grupo y después o las fusionaba o las dejaba como ya estaban formadas. Una vez elegida la escolta se dedicaba de lleno al entrenamiento.

Las integrantes de la escolta durante las clases de educación física ensayaban todo lo que tenían que hacer: el recorrido, columnas por uno, columnas por dos, pasó redoblado, aprenderse los flancos etc.  Y cuando se encontraba próximo el concurso se debían  poner  de acuerdo en cuanto uniforme, zapatos que debían utilizar, el color de las calcetas, peinado y el moño para ese día.

Después de que me entere  lo que era el concurso de escoltas no quise participar porque me daba pena. Sin embargo y para mi mala suerte la escolta en donde me encontraba fue una de las elegidas para representar a la escuela. A la siguiente clase que tuvimos de educación física nos planteo el recorrido a las 2 escoltas que quedábamos para que por fin pudiese quedarse con una  y poder iniciar el entrenamiento.

Como resultado mi escolta fue la que mejor realizo el recorrido  que nos puso el profesor hace que ese año me tocaría estar entre las participantes y no entre las espectadores.

Las semanas fueron pasando, y los entrenamientos eran muy difíciles además de que cada una de las integrante debía pasar por el puesto de comandante; que es la persona que da las órdenes  y yo era malísima sin embargo me convertí en la suplente de comandante.  Después elegimos nuestro uniforme pero nuestras respectivas mamas ya habían elegido por el uniforme escolar haci que fue el que utilizamos.

Llegado el día del concurso todas nos encontrábamos muy nerviosas pero logramos hacer las cosas muy bien ya que ganamos el primer lugar.