Concluía
el tercer año de secundaria. Y ya iniciábamos con los primeros trámites para ingresar
al concurso para ingresa a la preparatoria, eran algo tediosos y muy aburridos.
En las últimas semanas del año nuestras asesoras nos brindaron información de
todas las preparatorias y uno de nuestros profesores nos enseñaría a llenar los
diferentes documentos puesto que no querían errores. Debido a que la regla
primordial, era no tener errores pues no había repuesto de documentos.
Todos debíamos
elegir una escuela, y según fuera el caso una carrera técnica profesional de
las cuales teníamos 28 opciones para llenar en el documento dependiendo
nuestras preferencias. Pero como pensar en solo dos semanas ¿Qué carrera elegir?, era una
pregunta que muchos nos hacíamos pues para ese momento más de uno no tenía ni
la menor idea de que estudiar. Sin embargo en su mayoría erigirían escuelas de
las que llaman hijas de algunas
universidades tal era el caso de las ENEP que van con pase a la UNAM y los
CECyT con pase al IPN.
Bueno,
yo no sabía ni que estudiar ni tampoco que carrera elegir. Lo que sabía era que no tenía el conocimiento
necesario como para pasar un examen a la UNAM
y que tampoco alcanzaría el puntaje requerido para entrar a una
CECyT. La decisión fueron tres CETIS e la carrera de Turismo, y las
ENEP y los CECyT los deje al último
Al llegar
la fecha de llenado y de entrega de papeles; todos ya debíamos haber elegido escuela y carrera. Al entregar
los papeles para la inscripción te daban una guía según tus primeras opciones y
después de toda la larga espera por fin te daban lo que era tu comprobante de
inscripción donde se especificaba: lugar, hora, fecha, salón y asiento donde realizarías
tu examen de admisión.
Al presentarme
el día y hora señalados en mi comprobante no me sentía nada segura de lo que hacía
y al presentar el examen sabía que no obtendría un puntaje alto. Cuando se
presentaron los resultados en el enorme periódico supe que había quedado en un
CETIS que sería mi tercera opción y que estaría muy lejos de casa pues se ubicaba
en Desierto de los Leones en la Delegación Álvaro Obregón, en la carrera de
Turismo.
Hací iniciaban
dos grandes aventuras; una excursión hasta mi preparatoria y la más desafiante aprender a viajar en metro.
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