Cuando yo tenía siete años comenzaba
mi primer año en la primaria. Era a principios de Agosto. Con la Profesora
Paulina. El curso inicio recordándonos lo aprendido en el kínder como: leer y escribir.
Todo transcurría de maravilla. Los días fueron pasando y pude
hacerme de unos cuantos amigos.
En el salón había un niño de nombre
Daniel que se sentaba detrás de mí. Un día cuando llegue al salón mi compañero
ya se encontraba en su lugar. Yo llevaba un peinado de dos coletas en el
cabello cuando de pronto sentí un tirón que hizo que mí cabeza se fuera hacia
el lado derecho y siguió otro que llevo a mi cabeza al lado contrario. Mi
compañero se encontraba jugando con mis dos coletas y mientras lo hacía emitía
un sonido similar al del avance de un ferrocarril pupu, chucu, chucu,
pupu.
Daniel esperaba que me sentara en mi
silla para comenzar a molestarme jalando
mis coletas. Sin embargo poco a poco me
fui negando a entrar a la escuela Nunca
le comente nada a mi Profesora ni a mi Mamá y tampoco le objete nada a Daniel.
Cierto día en la mañana al estar enfrente de la puerta de la escuela
no quería entrar y mi Mamá me acompaño hasta el que era mi salón. Ya me
esperaba la Maestra. Cuando voltee a ver el interior ya estaba mi compañero Daniel quien en ese
momento puso una expresión burlona y maliciosa; haciendo un ademán de que jugaría
con mis coletas.
Me asuste. Y me agarre de una reja muy próxima a mi salón; mientras lloraba y suplicaba que no me metieran; mi profesora y mi mamá tiraban de mis piernas para lograr zafarme.
Me asuste. Y me agarre de una reja muy próxima a mi salón; mientras lloraba y suplicaba que no me metieran; mi profesora y mi mamá tiraban de mis piernas para lograr zafarme.
Con lágrimas en los ojos y con las
manos muy adoloridas lograron zafarme y
meterme en el salón aun desconociendo el motivo del por qué no quera entrar.
Aun cuando la profesora platico en diversas ocasiones conmigo jamás mencione lo
de que mi compañero me molestaba en clase.
Sin embargo ahora la maestra no solo tuvo
que liderar conmigo si no también con mi mamá que lloraba conmigo porque no
quería entrar a la escuela y fue como la maestra le prohibió a mi mamá entrar
conmigo a la escuela.
Para mi buena suerte cambiaron a Daniel de asiento
y dejo de molestarme. Y fue como que deje de usar coletas como peinado.