domingo, 26 de mayo de 2013

Dejame tú


Cuando yo tenía siete años comenzaba mi primer año en la primaria. Era a principios de Agosto. Con la Profesora Paulina. El curso inicio recordándonos lo aprendido en el kínder como: leer y escribir.
Todo transcurría de maravilla. Los días fueron pasando y pude hacerme de unos cuantos amigos.

En el salón había un niño de nombre Daniel que se sentaba detrás de mí. Un día cuando llegue al salón mi compañero ya se encontraba en su lugar. Yo llevaba un peinado de dos coletas en el cabello cuando de pronto sentí un tirón que hizo que mí cabeza se fuera hacia el lado derecho y siguió otro que llevo a mi cabeza al lado contrario. Mi compañero se encontraba jugando con mis dos coletas y mientras lo hacía emitía un sonido similar al del avance de  un ferrocarril pupu, chucu, chucu, pupu.

Daniel esperaba que me sentara en mi silla para comenzar a molestarme  jalando  mis coletas. Sin embargo poco a poco me fui  negando a entrar a la escuela Nunca le comente nada a mi Profesora ni a mi Mamá y tampoco le objete nada a Daniel.

Cierto día en la mañana  al estar enfrente de la puerta de la escuela no quería entrar y mi Mamá me acompaño hasta el que era mi salón. Ya me esperaba la Maestra. Cuando voltee a ver el interior  ya estaba mi compañero Daniel quien en ese momento puso una expresión burlona y maliciosa; haciendo un ademán de que jugaría con mis coletas.
Me asuste. Y me agarre de una reja muy próxima a mi salón; mientras lloraba y suplicaba que no me metieran; mi profesora y mi mamá tiraban de mis piernas para lograr zafarme.

Con lágrimas en los ojos y con las manos muy adoloridas  lograron zafarme y meterme en el salón aun desconociendo el motivo del por qué no quera entrar. Aun cuando la profesora platico en diversas ocasiones conmigo jamás mencione lo de que mi compañero me molestaba en clase.

Sin embargo ahora la maestra no solo tuvo que liderar conmigo si no también con mi mamá que lloraba conmigo porque no quería entrar a la escuela y fue como la maestra le prohibió a mi mamá entrar conmigo a la escuela.

Para mi buena suerte cambiaron a Daniel de asiento y dejo de molestarme. Y fue como que deje de usar coletas como peinado.
 

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